La brecha digital de género

18/03/2014 a les 16:09

Dones d'Empresa

igualtatEstamos en un cambio de era… hemos pasado a la Sociedad de la Información y del Conocimiento.  Actualmente  se considera que el activo más valioso de cualquier sociedad es su conocimiento, y es indudable que el desarrollo de las nuevas tecnologías en las últimas décadas está estimulando numerosos cambios a nivel social, económico y cultural.

En este sentido, es evidente que aquellas personas que no dispongan de los recursos necesarios para desarrollarse en el mundo de tecnología digital, es decir, que no dispongan de conexión, sepan navegar y buscar e intercambiar información por Internet, se verán con mayor probabilidad en una situación de desigualdad en comparación con aquellos/as ciudadanos/as que no solamente tenga esa conexión, sino que dispongan de tiempo para hacerlo, de los conocimientos tecnológicos necesarios e incluso que tengan la posibilidad de crear e innovar en este sector.

En este punto es donde nos preguntamos por el concepto de “brecha digital” (la desigual distribución y acceso a las tecnologías de información y comunicación). Y dentro de esa brecha, lo que denominaríamos “desigualdad digital”: la discriminación que sufren algunos colectivos se vería ampliada por las dificultades de acceso a las nuevas tecnologías. Cuando la desigualdad se produce entre personas por su diferencia de sexo, estamos entonces ante lo que se ha denominado “brecha digital de género”.

Según el Observatorio del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, en el 2012, en España, un 53%  hombres habían utilizado Internet en los últimos tres meses frente a un 48% de mujeres. Incluso se observan diferencias entre el uso, mientras que los hombres lo hacen para leer la prensa o por temas de consumo y ocio, las mujeres se centran en temas de bienestar, salud y formación.

Si las mujeres tienen menos posibilidades en el mundo de la tecnología, esto repercute de manera directa en su incorporación  y promoción a puestos de trabajo y perderán por tanto importantes niveles competitividad frente a los hombres.

Para valorar esta situación, un aspecto destacable es la presencia femenina de la mujer en la universidad y aquí es donde se detectan datos llamativos.  En el curso 2012-2013 se matricularon un 54.3% de mujeres. Sin embargo, según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del mismo curso, la presencia femenina era la siguiente:

  • En Ciencias Sociales y Jurídicas, el 61,1% de mujeres
  • En Arte y Humanidades, el 61,7%
  • En Ciencias de la Salud, el 70.5%

Estos datos todavía contrastan aún más con matriculación de mujeres en la rama de la ingeniería y arquitectura con un 26.4%.  En cambio la presencia masculina en ámbitos como enfermería o trabajo social es minoritaria.

A pesar que desde adolescencia tenemos las mismas habilidades informáticas, las mujeres se van direccionando a estudios de tipo social  o humanista mientras que los hombres se decantan más por los estudios tecnológicos.

¿Por qué ocurre esto?

Muchas son las posibles causas, y entre ellas, muchas mujeres pueden “asustarse” ante carreras tradicionalmente masculinas los que las lleva a escoger otro tipo de desarrollo profesional. Estereotipos como la racionalidad, la objetividad o la agresividad se vinculan con profesiones propias del ámbito masculino mientras que la emotividad, la empatía o  la ternura se vincula con estereotipos femeninos.

Otras barreras que dificultan el acceso a las nuevas tecnologías en igualdad de condiciones son los temas de conciliación. Según datos del periódico EL País (8/09/2012): El 90% de las mujeres dedica a la casa cuatro horas y media diarias frente al 75% de los hombres que solo emplea 150 minutos. Al disponer de menos tiempo por tener que dedicarse a quehaceres domésticos, las mujeres se encuentran en situación de desigualdad en la intensidad de uso de las nuevas tecnologías.

Como posibles soluciones para conseguir la igualdad en este ámbito, se plantean actuaciones a diversos niveles:

  • Fomentar el acceso a la tecnología digital desde todos los niveles educativos,  potenciando la participación y vocación de las niñas en este ámbito.
  • Mostrar a través de diferentes eventos (conferencias, talleres en colegios, ferias etc.) el éxito de mujeres en el sector de las NNTT.
  • Publicidad, películas etc., que muestren a mujeres desarrollando tareas en este campo.
  • Concienciar a padres, profesores y orientadores laborales en este ámbito.
  • Incentivar la presencia de mujeres en ámbitos universitarios mediante becas.
  • Mentoring de ingenieras a estudiantes.
  • Formar a los técnicos/as de selección en materia de igualdad.
  • Discriminación positiva en selección: en igualdad de méritos, incorporar a una mujer en puestos relacionados con la tecnología.
  • Favorecer el desarrollo de mujeres a nivel tecnológico en el mundo de la empresa (planes de carrera, formación específica etc.)
  • Implantar políticas eficaces de conciliación etc.

 

Carmen Toral Moreno

Psicóloga Industrial y Social

Consultora de RRHH